Es difícil poner en palabras este sentimiento de sentir un nudo en la garganta y un vacío en el estómago, pero así se siente cuando una parte de ti se queda atrás. Es parte de la vida y es parte de crecer y madurar; sin embargo no estás preparado para esto. La vida no te prepara para ver, abrazar y soltar; sin embargo, así sucede.
Pasamos una semana increíble, entre risas, caminatas, momentos de quietud, de paz, momentos de estrés, de nervios, de apuros, pero sobre todo, de ser nosotros. Caminar por espacios amplios, entre árboles y lagos en los parques y en calles saturadas tiene su lado bondadoso, no pensé que iba a divertirme tanto. Literal viví cada minuto con intensidad. Aprendí a tenerme paciencia y a dejar que el momento dictara qué hacer.
A veces visitar el pasado resulta doloroso; sin embargo, a veces es necesario hacerlo. Mirar atrás trae a la memoria los tiempos pasados sean buenos o malos, te hace reflexionar sobre tu presente, te hace descubrir por que haces ciertas cosas y por que has dejado de hacer otras, lo bueno que yo veo de todo esto es que la vida se va alineando de manera perfecta. Agradezco a la vida vivir este momento aquí y ahora.
Hoy regresamos a nuestra vida de trabajo.
